Una Simple Reflexión

Hace algunos años, quizás más de veinte, los maestros éramos vistos social y culturalmente como entes extraordinarios, seres con un profesionalismo y nivel vocacional muy elevado, nos consideraban individuos con autoridad e inclusive llegamos a suplir la figura paterna o materna en ausencia, para corregir y guiar a niños, niñas, jóvenes y señoritas con esta importante carencia; en pocas palabras guardábamos un estatus muy diferente al actual.
Hablar del maestro era convenir en una figura de autoridad, respetado por la comunidad y que inclusive era partÃcipe en la toma de decisiones polÃticas que contribuÃan a mejorar la condición del medio comunitario en donde se desenvolvÃa. Es claro que en la docencia como en otras actividades siempre existirán las comparaciones, y para muchos el maestro rural con las carencias propias del lugar era muy diferente a un maestro citadino que aparentemente contaba con lo necesario para ejercer su labor; pero aún asà en ambos casos, la figura de autoridad y de respeto prevalecÃa.
¿Qué ha sido de la imagen y el estatus del maestro?
¿Qué ha sucedido con él en estos últimos veinte años? Quizás sea mucho tiempo para desmenuzar paso a paso, cada acontecimiento y poder entender a lo que se ha enfrentado el gremio magisterial, las Reformas Educativas, los cambios en los Programas y Planes de Estudio, La Carrera Magisterial, Los Planes Nacionales de Educación etc., y eso sÃ, cada cambio con su respectiva dosis de inestabilidad e incertidumbre.
Tal vez inmersos en este vertiginoso tren de vida nos hemos convertido en severos crÃticos del mundo actual y en muy pocas ocasiones nos ponemos a reflexionar cual es el verdadero motivo por el que tal o cual suceso se presenta
Hacer un análisis de manera profunda y objetiva para cada suceso, requiere de tiempo y de investigación, que estoy seguro y coincidirán conmigo, que somos pocos los que podemos gozar de este privilegio para incurrir en estos menesteres, por lo regular optamos por quedarnos con lo más superficial, con el comentario más simple, lo que se escribe en el periódico, lo que se escucha en la radio, lo que presenta la televisión o en el peor de los casos lo que dice el vecino o simplemente lo que imaginamos o suponemos.
En los últimos años la sociedad ha sido enterada sobre el nivel educativo que presenta nuestro paÃs y es una realidad, más considero muy injusta la manera en como la opinión pública exhibe al maestro como el principal culpable de tal condición.
Hagamos un esfuerzo para ampliar el panorama de una visión exclusiva que algunos se han dedicado a crear como parte de una verdad y que la sociedad la compra como la verdad única.
Debo decirles que mi intención no es la de eximir al docente de su responsabilidad, ni tampoco de convertirlo en mártir, seamos conscientes de que en la educación formal y principalmente la propuesta por los centros escolares, se involucran varios elementos como el Estado con su SecretarÃa de Educación, la familia, el personal docente, el alumnado y lógicamente las mismas instituciones educativas, entonces, estamos ciertos que compartimos una corresponsabilidad y que cada uno de estos elementos forma parte de un sistema muy complejo, solo es cuestión de ver lo que a cada uno dentro de su responsabilidad le corresponda. Pensar que sólo el docente es responsable y único culpable del acontecer podrÃa escucharse ilógico; más sin embargo, los medios de comunicación lo han externado de esta manera dejando al maestro como blanco de severas crÃticas, mismas que han contribuido, entre otras, a desmoralizar y desacreditar la imagen y el sentir del magisterio.
Ampliar el Panorama
Hagamos un esfuerzo para ampliar el panorama de una visión exclusiva que algunos se han dedicado a crear como parte de una verdad y que la sociedad la compra como la verdad única. Es cierto que los resultados de las pruebas nacionales e internacionales no son favorables y que se han presentado infinidad de casos en donde se pone en entredicho la vocación y la ética de algunos elementos mal llamados maestros, ¿ y el resto?, aquellos que se dedican en cuerpo y alma a realizar su labor, que de manera especial y con un amplio sentido profesional y vocacional planean su clase dÃa a dÃa conscientes de las diferentes personalidades y las diferentes maneras de aprender de cada uno de sus alumnos, aquellos motivadores , maestros capaces de atender a 25 estudiantes y además de sus múltiples funciones son psicólogos, orientadores, consejeros, guÃas y preceptores.
Los que tenemos la fortuna de ser padres, hagamos un análisis exhaustivo del valor que tiene el docente para nuestros hijos, les sugiero para iniciar, no tratar de descubrir la personalidad del maestro, ni su edad, que metodologÃa implementará, cuanta experiencia tiene, si es mujer u hombre, si dejará mucha tarea o no, mejor, los invito a conocer y reconocer a nuestros hijos en todas sus facetas, saber de lo que son capaces, saber de sus carencias y limitaciones, de sus hábitos, de sus comportamientos, de su manera de enfrentar el mundo, de la manera en cómo se desenvuelven en la sociedad, del riesgos que correrán y de las competencias para la vida que necesitan y una vez con estos elementos preséntenlos al docente él sabe lo que tienen que hacer.
Es evidente que los tiempos han cambiado, la mayorÃa de los padres y madres están inmersos en tareas que cada dÃa los alejan más de sus hijos y pocos son los privilegiados que tienen la oportunidad de dejar un espacio justo y necesario a las labores formativas y de convivencia con su familia y por ende con sus hijos. Es aquà donde la figura del maestro toma mayor relevancia, pues se convierte en el elemento secundario, después de los padres, al que se le confiere la responsabilidad de formar a estos chicos. El quitarles la autoridad, el irrespetarlos haciendo comentarios negativos hacia su persona, perjudica de manera significativa la relación entre él y su estudiante, después de éste suceso para el maestro será muy difÃcil volver a ganar la autoridad y el respeto.
Entre colegas, hemos comentado que la docencia es una de las actividades y profesiones más difÃciles y créanlo dÃa a dÃa el asunto se complica aún más, necesitamos el apoyo de los padres permanentemente; podemos hablar de competencias, de conductismo de aprendizaje significativo, de constructivismo, del modelo pedagógico que sugieran, pero por experiencia les puedo decir, que si ustedes padres de familia no están presentes en este proceso, no habrá modelo educativo ni institución que valga para capacitar a sus hijos e hijas en este difÃcil paso por la vida y no quedará más que seguir dependiendo del maestro, aquel que con severas crÃticas su imagen seguirá desacreditada.
Escrito por: Prof. Alejandro Espinoza